Según las tipologías de museo que hemos investigado, realizamos una clasificación del Museo Ferroviario De Santa Fe:
a) Según un criterio espacio-temporal:
Este Museo es permanente, es una institución estable, mantiene su organización y exposiciones, el mantenimiento de las salas y del patrimonio para exhibición y conocimiento del público, es tradicional.
b) Según la naturaleza o cualidad material del expuesto:
Sus exposiciones son de objetos originales, es la característica que los identifica al museo que resguarda el patrimonio ferroviario, no poseen imitaciones de los objetos. La única muestra que puede ser vista como duplicado es el ferro-modelismo, que muestra el recorrido que hacía el ferrocarril, porque no existe otra manera de darlo a conocer.
c) Según las características formales de un enfoque:
Esta exposición es ecológica, porque se encuentra en la Casa Hüme que forma parte de la historia del Ferrocarril y da una visión integradora de los elementos con ella.
d) Según la disposición intencional del mensaje:
Se trata de una exposición contextualizada, al ser cercana en su planteamiento a la ecológica, pero está especialmente enfocada a centrar el mensaje y el hilo conductor en una interrelación de valores, transmisión de vivencias, de sentimientos, tratando de integrar lo que fue para los fundadores, la importancia de recordarlo y crear en el público un discurso de entendimiento y comprensión de los hechos.
e) Según la extensión o densidad de los contenidos:
Se califica como general o generalista, muestra una variedad de exposiciones que tratan de dar un conocimiento general de lo que fue para la historia Argentina el Ferrocarril.
f) Según el público receptor:
Se lo califica como no didáctico, solamente permite observar los objetos, no se puede interactuar con ellos. Según Michael Belcher, en este museo solo podemos observar una de las categorías, la de entretenimiento, que se observa en el ferro-modelismo, ya que su objetivo es simplemente ofrecer diversión y entretenimiento.
g) Según el fin de preservar el patrimonio:
Se la clasifica como Casa-Museo, al funcionar en la Casa Hüme que fue donde se llevaba a cabo la administración del Museo Ferroviario.
También puede ser clasificado como Histórico, dan a conocer acontecimientos, personalidades importantes de la época, un período histórico fundamental para Santa fe y la región
De sitio, porque fue creado para musealizar determinados bienes históricos que se han utilizado en el ferrocarril para que éste funcione, mostrando al público que existieron y para que se utilizaron.
Por último, agregamos que puede ser clasificado como General, ya que se identifica con más de una categoría.
h) Según su dependencia administrativa:
Es un Museo Privados, depende administrativamente del presupuesto o fondos privados, que tienen autonomía del Estado. Se mantienen con el aporte del público en su visita y del mantenimiento de los mismos fundadores.
i) Según la cobertura de sus colecciones:
Es un Museo Regional, sus colecciones son representativas de la totalidad de la región de Santa Fe.
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lunes, 25 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Despertar los sentidos
Despertar los sentidos surge en el año 2001, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las personas que sufren algún tipo de discapacidad, física, psíquica y/o sensorial. Son muchas las personas que pueden acceder a este nuevo proyecto y que en estos momentos carecen de grandes posibilidades de disfrutar de su tiempo libre de ocio, simplemente por padecer algún tipo de discapacidad. Despertar los sentidos, abre un mundo nuevo, a través de la danza y la expresión corporal, para poder practicar estas actividades humanas y artísticas con igualdad para todos a favor de su bienestar personal y su integración social.
Los objetivos que se pretenden conseguir trabajando este arte son: el desarrollo del control emocional, fomentando a su vez actitudes de responsabilidad y autonomía. Estimular los sentidos naturales, desarrollando independencia, autoestima y seguridad en ellos mismos. Igualdad de oportunidades. Incrementar sus aptitudes artísticas y creativas, partiendo de la propia estética de la discapacidad. Aumentar su integración social, aportar a una sociedad plural una visión nueva y distinta del discapacitado. Vincularles al mundo artístico y laboral. Pero es importante aclarar que la estimulación de sentidos no solamente es aplicada para personas con cierta discapacidad, sino que se está aplicando para todas las personas que integran una sociedad, que entiendan que los sentidos deben estimularse y no dejarlos dormidos, que se debe aprovechar lo que el ser humano es y de lo que dispone. Desde hace pocos años, la tendencia de la estimulación temprana viene pisando fuerte.
Desde que son bebés hasta los 5 años de edad, estimularlos es fundamental para su desarrollo. Como todos ya lo hemos observado, los bebés vienen al mundo con un gran potencial. Por esta razón, está en nuestras manos, como padres, aprovechar esta oportunidad para que esa potencialidad se desarrolle al máximo de la forma más divertida y adecuada. Según lo informan los especialistas en la materia, la estimulación temprana es un conjunto de medios, técnicas y actividades con base científica y aplicada en forma sistemática y secuencial que se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años. El objetivo es desarrollar al máximo su potencial. En cada etapa se necesitan distintos estímulos. El objetivo que persigue la estimulación no es acelerar el desarrollo sino motivar el potencial de cada niño, pidiéndolo que se enfrente a nuevos retos y actividades que ayuden a incrementar su autoestima. En la actualidad se conoce más acerca de lo importante que son para un ser humano los primeros años de vida y también sabemos que la motivación que se recibe en esos primeros años serán la base de la evolución posterior. Por medio de la estimulación temprana se puede potenciar el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de los niños, pero es bueno que tengas en cuenta el desarrollo que cada niño en particular puede tener. Debes respetar su propia evolución para después poder iniciarlo en actividades en donde se estimule la motricidad gruesa y fina, la concentración y su lenguaje. Se debe tener presente que cada niño cuenta con un ritmo diferente que depende de la maduración del sistema nervioso. Para eso se deben comprender los parámetros, y tener presente que estos son bastante amplios y su desarrollo dependerá de diferentes factores. Cuando los especialistas conocen el patrón en general se pueden usar como guía para presentarle al bebé los estímulos y las actividades adecuadas.
La estimulación debe ser siempre una actividad positiva, no debe forzarse al pequeño a realizar ninguna actividad.
Bruner destaca que “el juego es una actividad que no tiene consecuencias frustrantes para el niño, aunque se trate de una actividad seria. Es una actividad para uno mismo y no para los otros, y por ello, es un medio excelente para poder explotar. Es más, el juego es en sí mismo un motivo de exploración”. El juego es la mejor forma de estimular al niño, es bueno que siempre que empiece a realizar una actividad no tenga hambre, ya que eso lo frustrara y lo distraerá.
“En segundo lugar- destaca- la actividad lúdica se caracteriza por una pérdida de vínculo entre los medios y los fines. No es que los niños no perciban los fines, ni que dejen de utilizar los medios para llegar a ello, sino que muy a menudo cambian estos fines para que encajen con medios que acaban de descubrir, o modifican estos medios para que se adapten a fines nuevos. (…) realizan estas modificaciones porque son una consecuencia directa de la misma satisfacción que proporciona el juego. De forma que éste no sólo es un medio para la explotación sino también para la invención”. El niño tiene la capacidad de no vincular el juego excesivamente con los resultados, sino que modifican aquello que están tratando de lograr, y permiten a sus fantasías que sustituyan esos objetivos. Pero si estas modificaciones no son posibles, el niño se aburre enseguida con la actividad.
“En tercer lugar, el juego no sucede al azar, o por casualidad. Al contrario, se desarrolla más bien en función de algo a lo que he llamado un escenario”. Los niños eligen o se imaginan el escenario donde van a suceder los hechos (su juego), eso los motiva para seguirlo o abandonarlo en cierto momento. Este escenario es una forma d e idealización de la vida.
“En cuarto lugar, se dice que le juego es una proyección del mundo interior y se contrapone al aprendizaje, en el que se interioriza el mundo externo hasta llegar a hacerlo parte de uno mismo. En el juego transformamos el mundo exterior de acuerdo con nuestro deseos, mientras que en el aprendizaje nos transformamos nosotros para conformaros mejor a la estructura de este mundo externo”.
“Por último, el juego proporciona placer, un gran placer. Incluso los obstáculos que con frecuencia establecemos en el juego, nos proporcionan un gran placer cuando logramos superarlos. Los obstáculos parecen necesarios, pues sin ellos el niño se aburre enseguida”. No cabe la menor duda de que el juego es un modo de socialización que prepara al niño para la adopción de papeles en la sociedad adulta, por ello se debe lo debe fomentar como un recurso de diversión y aprendizaje y no de competitividad, para evitar resultados no esperados en un futuro, teniendo en cuenta que se considera al juego como una herramienta terapéutica para el niño, no solo de manera individual sino también con otros niños. Un tiempo diario dedicado al juego es lo que proporciona una mejor interacción con otros, aumenta su inteligencia, mantiene la salud mental, y no se lo priva de ejercer acción.
Es muy interesante destacar que después de analizar lo mencionado anteriormente por Bruner, el juego o la actividad lúdica, permite que el niño y luego adulto, pueda resolver dificultades que se le van presentado en el mismo, lo que hace que tenga que pensar para poder resolverlo, de esta manera está aprendiendo a través de la perseverancia y de la experiencia. Es lógico que existan niños que no quieran terminar el juego porque no le es fácil resolverlo o se sienten frustrados al no poder avanzar. Es allí donde el adulto debe interceder para proporcionar ayuda y evitar que éste quiera abandonar su objetivo. Estos aprendizajes que se logran resolviendo algo tan simple y divertido como parece ser un “juego”, llevan a que el niño evolucione como persona pensante en todos los aspectos de la vida, y trate de resolver sus conflictos de la misma manera que lo puede hacer a través de lo lúdico.
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Los objetivos que se pretenden conseguir trabajando este arte son: el desarrollo del control emocional, fomentando a su vez actitudes de responsabilidad y autonomía. Estimular los sentidos naturales, desarrollando independencia, autoestima y seguridad en ellos mismos. Igualdad de oportunidades. Incrementar sus aptitudes artísticas y creativas, partiendo de la propia estética de la discapacidad. Aumentar su integración social, aportar a una sociedad plural una visión nueva y distinta del discapacitado. Vincularles al mundo artístico y laboral. Pero es importante aclarar que la estimulación de sentidos no solamente es aplicada para personas con cierta discapacidad, sino que se está aplicando para todas las personas que integran una sociedad, que entiendan que los sentidos deben estimularse y no dejarlos dormidos, que se debe aprovechar lo que el ser humano es y de lo que dispone. Desde hace pocos años, la tendencia de la estimulación temprana viene pisando fuerte.
Desde que son bebés hasta los 5 años de edad, estimularlos es fundamental para su desarrollo. Como todos ya lo hemos observado, los bebés vienen al mundo con un gran potencial. Por esta razón, está en nuestras manos, como padres, aprovechar esta oportunidad para que esa potencialidad se desarrolle al máximo de la forma más divertida y adecuada. Según lo informan los especialistas en la materia, la estimulación temprana es un conjunto de medios, técnicas y actividades con base científica y aplicada en forma sistemática y secuencial que se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años. El objetivo es desarrollar al máximo su potencial. En cada etapa se necesitan distintos estímulos. El objetivo que persigue la estimulación no es acelerar el desarrollo sino motivar el potencial de cada niño, pidiéndolo que se enfrente a nuevos retos y actividades que ayuden a incrementar su autoestima. En la actualidad se conoce más acerca de lo importante que son para un ser humano los primeros años de vida y también sabemos que la motivación que se recibe en esos primeros años serán la base de la evolución posterior. Por medio de la estimulación temprana se puede potenciar el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de los niños, pero es bueno que tengas en cuenta el desarrollo que cada niño en particular puede tener. Debes respetar su propia evolución para después poder iniciarlo en actividades en donde se estimule la motricidad gruesa y fina, la concentración y su lenguaje. Se debe tener presente que cada niño cuenta con un ritmo diferente que depende de la maduración del sistema nervioso. Para eso se deben comprender los parámetros, y tener presente que estos son bastante amplios y su desarrollo dependerá de diferentes factores. Cuando los especialistas conocen el patrón en general se pueden usar como guía para presentarle al bebé los estímulos y las actividades adecuadas.
La estimulación debe ser siempre una actividad positiva, no debe forzarse al pequeño a realizar ninguna actividad.
Bruner destaca que “el juego es una actividad que no tiene consecuencias frustrantes para el niño, aunque se trate de una actividad seria. Es una actividad para uno mismo y no para los otros, y por ello, es un medio excelente para poder explotar. Es más, el juego es en sí mismo un motivo de exploración”. El juego es la mejor forma de estimular al niño, es bueno que siempre que empiece a realizar una actividad no tenga hambre, ya que eso lo frustrara y lo distraerá.
“En segundo lugar- destaca- la actividad lúdica se caracteriza por una pérdida de vínculo entre los medios y los fines. No es que los niños no perciban los fines, ni que dejen de utilizar los medios para llegar a ello, sino que muy a menudo cambian estos fines para que encajen con medios que acaban de descubrir, o modifican estos medios para que se adapten a fines nuevos. (…) realizan estas modificaciones porque son una consecuencia directa de la misma satisfacción que proporciona el juego. De forma que éste no sólo es un medio para la explotación sino también para la invención”. El niño tiene la capacidad de no vincular el juego excesivamente con los resultados, sino que modifican aquello que están tratando de lograr, y permiten a sus fantasías que sustituyan esos objetivos. Pero si estas modificaciones no son posibles, el niño se aburre enseguida con la actividad.
“En tercer lugar, el juego no sucede al azar, o por casualidad. Al contrario, se desarrolla más bien en función de algo a lo que he llamado un escenario”. Los niños eligen o se imaginan el escenario donde van a suceder los hechos (su juego), eso los motiva para seguirlo o abandonarlo en cierto momento. Este escenario es una forma d e idealización de la vida.
“En cuarto lugar, se dice que le juego es una proyección del mundo interior y se contrapone al aprendizaje, en el que se interioriza el mundo externo hasta llegar a hacerlo parte de uno mismo. En el juego transformamos el mundo exterior de acuerdo con nuestro deseos, mientras que en el aprendizaje nos transformamos nosotros para conformaros mejor a la estructura de este mundo externo”.
“Por último, el juego proporciona placer, un gran placer. Incluso los obstáculos que con frecuencia establecemos en el juego, nos proporcionan un gran placer cuando logramos superarlos. Los obstáculos parecen necesarios, pues sin ellos el niño se aburre enseguida”. No cabe la menor duda de que el juego es un modo de socialización que prepara al niño para la adopción de papeles en la sociedad adulta, por ello se debe lo debe fomentar como un recurso de diversión y aprendizaje y no de competitividad, para evitar resultados no esperados en un futuro, teniendo en cuenta que se considera al juego como una herramienta terapéutica para el niño, no solo de manera individual sino también con otros niños. Un tiempo diario dedicado al juego es lo que proporciona una mejor interacción con otros, aumenta su inteligencia, mantiene la salud mental, y no se lo priva de ejercer acción.
Es muy interesante destacar que después de analizar lo mencionado anteriormente por Bruner, el juego o la actividad lúdica, permite que el niño y luego adulto, pueda resolver dificultades que se le van presentado en el mismo, lo que hace que tenga que pensar para poder resolverlo, de esta manera está aprendiendo a través de la perseverancia y de la experiencia. Es lógico que existan niños que no quieran terminar el juego porque no le es fácil resolverlo o se sienten frustrados al no poder avanzar. Es allí donde el adulto debe interceder para proporcionar ayuda y evitar que éste quiera abandonar su objetivo. Estos aprendizajes que se logran resolviendo algo tan simple y divertido como parece ser un “juego”, llevan a que el niño evolucione como persona pensante en todos los aspectos de la vida, y trate de resolver sus conflictos de la misma manera que lo puede hacer a través de lo lúdico.
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lunes, 4 de abril de 2011
Trabando con Bruner: el apendizaje
Para desarrollar estos contenidos sobre aprendizaje, consultamos a Jerome Bruner, fundador y director del primer centro de Psicología Cognitiva. Desde el principio le interesaron los estudios sobre la percepción, con Postman y otros, contribuye a poner de manifiesto la importancia de factores personales y sociales en el proceso perceptivo. Las necesidades y los valores que el sujeto tiene en el momento de percibir determinan en parte la percepción misma. Estos trabajos provocan una renovación en la psicología americana que se extiende más allá de la llamada “experimental” y afecta a la misma psicología social. Él va más allá de los clásicos estudios de la percepción y se ocupa de comprender como percibimos las personas. La obra de Piaget y su creciente interés por los problemas del pensamiento y su desarrollo, llevan a Bruner a ocuparse de la educación. De esta manera contribuye a difundir la importancia que las estructuras cognitivas del niño tienen en el proceso educativo. Pero también insiste en la importancia de la instrucción, e la forma en que el maestro presenta al niño aquello que debe aprender y del aprendizaje como proceso que pueda acelerar ese mismo desarrollo cognitivo. Bruner trabaja con el concepto de:
-Percepción: Inicia el diálogo con Piaget. Ambos ven la relación que existe entre percepción y pensamiento. Para Bruner la percepción es un acto de categorización, un modo de reducir la variabilidad de los estímulos o de sus presentaciones en contextos distintos. Por ejemplo cuando identificamos un objeto como “redondo”, de color “naranja”, etc., estamos realizando sucesivos actos de categorización que nos permitirán identificarlo como una fruta determinada: la naranja. Todo proceso de pensamiento tendría su punto de partida en estos actos perceptivos, en lo que evidentemente la definición de lo que es un objeto no viene dada únicamente por sus características físicas objetivas, sino que el sujeto pone en sí mismo las estructuras en función de las cuales se analizan dichas propiedades. Para Piaget los términos categoría e identidad tiene connotaciones distintas que en Bruner. La categorización para él, es fruto de la operación de clasificar, que a su vez supone una lógica de clases, es decir, en los adultos cuando perciben estarían haciendo referencia a conceptos ya elaborados, expresados en el lenguaje, y que presuponen este desarrollo lógico. Con el concepto de identidad, para Piaget se trata de una operación bien definida, mientras Bruner se refiere a un proceso de identificación, que tiene más bien relación con la identidad cualitativa, previa a la identidad que permite al niño conservar cantidades que son directamente perceptibles y que, por tanto han de ser construidas. El problema perceptivo se prolonga en la polémica sobre el desarrollo cognitivo en general.
-Desarrollo cognitivo: Los trabajos de Bruner se centran en una pieza fundamental de la teoría de Piaget, la conservación, y exploran aspectos como la influencia de la percepción, del lenguaje, del medio cultural, de la escolarización, etc., en el desarrollo de la misma. Una idea que guía los distintos estudios es la posibilidad de “aprender/enseñar” el concepto mismo de conservación. Y la conclusión a la que llega es que sí, que es posible acelerar dicho desarrollo, que tanto la percepción como el lenguaje juegan un papel decisivo en ello. Elabora para ello su teoría de la presentación según 3 códigos distintos:
*Enectiva: determinada por una determinada acción habitual
*Icónica: mediante una imagen
*Simbólica: mediante un esquema abstracto, que puede ser el lenguaje o cualquier otro sistema simbólico estructurado.
Estos niveles no se integran unos con otros a medida que crece el niño, sino que son independientes. El pensamiento maduro comparte con el lenguaje características tales como la productividad, la flexibilidad, la transformabilidad. De hecho tal pensamiento maduro se expresa a través del lenguaje, es pensamiento verbalizado. En este caso el lenguaje sería una especie de instrumento amplificador del pensamiento, pero no esencial para el desarrollo del mismo. El lenguaje madura antes que el pensamiento, pero para Bruner hay un conflicto en el doble papel que no se resuelve con el recurso de la cultura, el dice que la utilización del mismo como instrumento de pensamiento, es algo que se aprende en la escuela. Dice que parte del contradictorio papel del lenguaje viene determinado por la identificación establecida, entre factores socio-culturales y lenguaje. Se reintroducen así, los factores sociales en el proceso del desarrollo cognitivo. Bruner afirma que los problemas que le hombre debe resolver, y que de verdad importan, no son problemas individuales. El dominio de la técnica y de la ciencia, la transmisión del conocimiento, son problemas sociales. La producción de saber está íntimamente ligada a la reproducción de este mismo saber.
-La educación: En numerosos escritos de Piaget y de otros autores se reproduce la ya famosa frase de Bruner “se puede enseñar cualquier materia a cualquier niño en cualquier edad si se hace en forma honesta” (Bruner, 1960, p.3). Pero esta frase retirada de su contexto puede llegar a tener diferentes interpretaciones. Lo que quería significar Bruner con esta frase es que la disposición del niño para aprender no es idéntica en los diferentes momentos del desarrollo, pero, a lo largo de todo él, hay una capacidad de aprender que puede movilizarse si se aborda la enseñanza desde el conocimiento de esas etapas y de sus características. A ello se refiere cuando habla de un “modo honesto de enseñar”. Según Bruner se aprenderían cosas más complejas en la medida en que las estructuras intelectuales implícitas en cada nivel de desarrollo fueran más complejas, pero la adquisición, transformación y evaluación del conocimiento propio, sería característico de todos lo niveles. Es muy consciente que por muy importante que el proceso de escolarización haya llegado a ser en nuestra cultura occidental actual, la educación se refiere a toda transmisión de conocimiento de los sujetos más expertos y, por supuesto, a las complejas interacciones entre adulto y niño que tienen lugar antes, después y en ausencia de cualquier tipo de escuela. Para él la cultura es un poderoso instrumento que modela y amplía las capacidades cognitivas del hombre, en el mismo sentido en que los utensillos y herramientas extienden y modifican las habilidades y capacidades de éste para transformar el mundo físico. Bruner define como “andamiajes” las conductas de los adultos destinados a posibilitar la realización de conductas, por parte del niño que estarían más allá de sus capacidades individuales, consideradas de modo aislado. Para Vygotsky el aprendizaje tiene como objetivo promover al niño al nivel intelectual de aquellos que le rodean, y pone de manifiesto el carácter eminentemente social de nuestra naturaleza que permite tal aprendizaje. Bruner utiliza esta noción de andamiaje precisamente para referirse a esa estructuración que los adultos hacen de las tareas para facilitar el aprendizaje de los más jóvenes. Hay tres situaciones típicas estudiadas por Bruner. Una es “Como enseñar” a niños de 3 a 5 años a construir una pirámide con bloques de madera (Wood, Roos y Bruner, 1976). El segundo tiene que ver con la “lectura de los libros”, por arte del adulto, a niños que comienzan a emitir sus primeras palabras y en los que la lectura se reduce a una sistemática observación de los dibujos tratando de identificarlos por sus nombres (Ninio y Bruner, 1978). El último se centra en las primeas interacciones sociales que logran la estructura del juego, con intercambio de papeles (Ratner y Bruner, 1978). Los dos últimos se insertan en estudios más amplios sobre la adquisición del lenguaje y en los que Bruner trata de mostrar la continuidad funcional entre la comunicación pre-lingüística y la propiamente lingüística. En cualquier caso la pregunta sería ¿qué hace el adulto en tales situaciones?:
- Realiza la tarea él mismo, teniendo cuidado en no resaltar en distintas partes.
- Induce al niño para que pueda realizarlo él mismo.
- Reduce la complejidad de aquello que el niño ha de hacer ara completar la tarea. Este “andamiaje” consiste en aceptar solo aquello que el niño es capaz de hacer, “rellenando” el adulto el resto de la tarea.
- Dominada una parte de la tarea, el adulto anima al niño a iniciar otra orden superior, sin que caiga el aburrimiento.
- Sólo cuando la tarea ha sido dominada de esta forma entra en juego la “instrucción” como tal: la separación de lenguaje y de acción, la incorporación del conocimiento adquirido a conocimiento verbalizado.
- A partir de ahora es posible el “discurso entre maestro y discípulo, el intercambio de conocimientos nuevos que van más allá de la tarea dominada, pero que es posible gracias a estos conocimientos que son compartidos por ambos, y que han sido proporcionados por la tarea misma. Este intercambio de conocimientos, de interpretaciones puede llevar al alumno a hacer preguntas al adulto buscando una información que el éste no poseía.
Estos conceptos que presenta Bruner, nos dan la pauta para trabajar con la percepción y el aprendizaje del niño principalmente, saber cómo trasmitir conocimientos y que existen tareas y pasos fundamentales a seguir en el momento de que interactúen con la información y que puedan adquirirla.
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-Percepción: Inicia el diálogo con Piaget. Ambos ven la relación que existe entre percepción y pensamiento. Para Bruner la percepción es un acto de categorización, un modo de reducir la variabilidad de los estímulos o de sus presentaciones en contextos distintos. Por ejemplo cuando identificamos un objeto como “redondo”, de color “naranja”, etc., estamos realizando sucesivos actos de categorización que nos permitirán identificarlo como una fruta determinada: la naranja. Todo proceso de pensamiento tendría su punto de partida en estos actos perceptivos, en lo que evidentemente la definición de lo que es un objeto no viene dada únicamente por sus características físicas objetivas, sino que el sujeto pone en sí mismo las estructuras en función de las cuales se analizan dichas propiedades. Para Piaget los términos categoría e identidad tiene connotaciones distintas que en Bruner. La categorización para él, es fruto de la operación de clasificar, que a su vez supone una lógica de clases, es decir, en los adultos cuando perciben estarían haciendo referencia a conceptos ya elaborados, expresados en el lenguaje, y que presuponen este desarrollo lógico. Con el concepto de identidad, para Piaget se trata de una operación bien definida, mientras Bruner se refiere a un proceso de identificación, que tiene más bien relación con la identidad cualitativa, previa a la identidad que permite al niño conservar cantidades que son directamente perceptibles y que, por tanto han de ser construidas. El problema perceptivo se prolonga en la polémica sobre el desarrollo cognitivo en general.
-Desarrollo cognitivo: Los trabajos de Bruner se centran en una pieza fundamental de la teoría de Piaget, la conservación, y exploran aspectos como la influencia de la percepción, del lenguaje, del medio cultural, de la escolarización, etc., en el desarrollo de la misma. Una idea que guía los distintos estudios es la posibilidad de “aprender/enseñar” el concepto mismo de conservación. Y la conclusión a la que llega es que sí, que es posible acelerar dicho desarrollo, que tanto la percepción como el lenguaje juegan un papel decisivo en ello. Elabora para ello su teoría de la presentación según 3 códigos distintos:
*Enectiva: determinada por una determinada acción habitual
*Icónica: mediante una imagen
*Simbólica: mediante un esquema abstracto, que puede ser el lenguaje o cualquier otro sistema simbólico estructurado.
Estos niveles no se integran unos con otros a medida que crece el niño, sino que son independientes. El pensamiento maduro comparte con el lenguaje características tales como la productividad, la flexibilidad, la transformabilidad. De hecho tal pensamiento maduro se expresa a través del lenguaje, es pensamiento verbalizado. En este caso el lenguaje sería una especie de instrumento amplificador del pensamiento, pero no esencial para el desarrollo del mismo. El lenguaje madura antes que el pensamiento, pero para Bruner hay un conflicto en el doble papel que no se resuelve con el recurso de la cultura, el dice que la utilización del mismo como instrumento de pensamiento, es algo que se aprende en la escuela. Dice que parte del contradictorio papel del lenguaje viene determinado por la identificación establecida, entre factores socio-culturales y lenguaje. Se reintroducen así, los factores sociales en el proceso del desarrollo cognitivo. Bruner afirma que los problemas que le hombre debe resolver, y que de verdad importan, no son problemas individuales. El dominio de la técnica y de la ciencia, la transmisión del conocimiento, son problemas sociales. La producción de saber está íntimamente ligada a la reproducción de este mismo saber.
-La educación: En numerosos escritos de Piaget y de otros autores se reproduce la ya famosa frase de Bruner “se puede enseñar cualquier materia a cualquier niño en cualquier edad si se hace en forma honesta” (Bruner, 1960, p.3). Pero esta frase retirada de su contexto puede llegar a tener diferentes interpretaciones. Lo que quería significar Bruner con esta frase es que la disposición del niño para aprender no es idéntica en los diferentes momentos del desarrollo, pero, a lo largo de todo él, hay una capacidad de aprender que puede movilizarse si se aborda la enseñanza desde el conocimiento de esas etapas y de sus características. A ello se refiere cuando habla de un “modo honesto de enseñar”. Según Bruner se aprenderían cosas más complejas en la medida en que las estructuras intelectuales implícitas en cada nivel de desarrollo fueran más complejas, pero la adquisición, transformación y evaluación del conocimiento propio, sería característico de todos lo niveles. Es muy consciente que por muy importante que el proceso de escolarización haya llegado a ser en nuestra cultura occidental actual, la educación se refiere a toda transmisión de conocimiento de los sujetos más expertos y, por supuesto, a las complejas interacciones entre adulto y niño que tienen lugar antes, después y en ausencia de cualquier tipo de escuela. Para él la cultura es un poderoso instrumento que modela y amplía las capacidades cognitivas del hombre, en el mismo sentido en que los utensillos y herramientas extienden y modifican las habilidades y capacidades de éste para transformar el mundo físico. Bruner define como “andamiajes” las conductas de los adultos destinados a posibilitar la realización de conductas, por parte del niño que estarían más allá de sus capacidades individuales, consideradas de modo aislado. Para Vygotsky el aprendizaje tiene como objetivo promover al niño al nivel intelectual de aquellos que le rodean, y pone de manifiesto el carácter eminentemente social de nuestra naturaleza que permite tal aprendizaje. Bruner utiliza esta noción de andamiaje precisamente para referirse a esa estructuración que los adultos hacen de las tareas para facilitar el aprendizaje de los más jóvenes. Hay tres situaciones típicas estudiadas por Bruner. Una es “Como enseñar” a niños de 3 a 5 años a construir una pirámide con bloques de madera (Wood, Roos y Bruner, 1976). El segundo tiene que ver con la “lectura de los libros”, por arte del adulto, a niños que comienzan a emitir sus primeras palabras y en los que la lectura se reduce a una sistemática observación de los dibujos tratando de identificarlos por sus nombres (Ninio y Bruner, 1978). El último se centra en las primeas interacciones sociales que logran la estructura del juego, con intercambio de papeles (Ratner y Bruner, 1978). Los dos últimos se insertan en estudios más amplios sobre la adquisición del lenguaje y en los que Bruner trata de mostrar la continuidad funcional entre la comunicación pre-lingüística y la propiamente lingüística. En cualquier caso la pregunta sería ¿qué hace el adulto en tales situaciones?:
- Realiza la tarea él mismo, teniendo cuidado en no resaltar en distintas partes.
- Induce al niño para que pueda realizarlo él mismo.
- Reduce la complejidad de aquello que el niño ha de hacer ara completar la tarea. Este “andamiaje” consiste en aceptar solo aquello que el niño es capaz de hacer, “rellenando” el adulto el resto de la tarea.
- Dominada una parte de la tarea, el adulto anima al niño a iniciar otra orden superior, sin que caiga el aburrimiento.
- Sólo cuando la tarea ha sido dominada de esta forma entra en juego la “instrucción” como tal: la separación de lenguaje y de acción, la incorporación del conocimiento adquirido a conocimiento verbalizado.
- A partir de ahora es posible el “discurso entre maestro y discípulo, el intercambio de conocimientos nuevos que van más allá de la tarea dominada, pero que es posible gracias a estos conocimientos que son compartidos por ambos, y que han sido proporcionados por la tarea misma. Este intercambio de conocimientos, de interpretaciones puede llevar al alumno a hacer preguntas al adulto buscando una información que el éste no poseía.
Estos conceptos que presenta Bruner, nos dan la pauta para trabajar con la percepción y el aprendizaje del niño principalmente, saber cómo trasmitir conocimientos y que existen tareas y pasos fundamentales a seguir en el momento de que interactúen con la información y que puedan adquirirla.
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