miércoles, 13 de abril de 2011

Despertar los sentidos

Despertar los sentidos surge en el año 2001, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las personas que sufren algún tipo de discapacidad, física, psíquica y/o sensorial. Son muchas las personas que pueden acceder a este nuevo proyecto y que en estos momentos carecen de grandes posibilidades de disfrutar de su tiempo libre de ocio, simplemente por padecer algún tipo de discapacidad. Despertar los sentidos, abre un mundo nuevo, a través de la danza y la expresión corporal, para poder practicar estas actividades humanas y artísticas con igualdad para todos a favor de su bienestar personal y su integración social.
Los objetivos que se pretenden conseguir trabajando este arte son: el desarrollo del control emocional, fomentando a su vez actitudes de responsabilidad y autonomía. Estimular los sentidos naturales, desarrollando independencia, autoestima y seguridad en ellos mismos. Igualdad de oportunidades. Incrementar sus aptitudes artísticas y creativas, partiendo de la propia estética de la discapacidad. Aumentar su integración social, aportar a una sociedad plural una visión nueva y distinta del discapacitado. Vincularles al mundo artístico y laboral. Pero es importante aclarar que la estimulación de sentidos no solamente es aplicada para personas con cierta discapacidad, sino que se está aplicando para todas las personas que integran una sociedad, que entiendan que los sentidos deben estimularse y no dejarlos dormidos, que se debe aprovechar lo que el ser humano es y de lo que dispone. Desde hace pocos años, la tendencia de la estimulación temprana viene pisando fuerte.
Desde que son bebés hasta los 5 años de edad, estimularlos es fundamental para su desarrollo. Como todos ya lo hemos observado, los bebés vienen al mundo con un gran potencial. Por esta razón, está en nuestras manos, como padres, aprovechar esta oportunidad para que esa potencialidad se desarrolle al máximo de la forma más divertida y adecuada. Según lo informan los especialistas en la materia, la estimulación temprana es un conjunto de medios, técnicas y actividades con base científica y aplicada en forma sistemática y secuencial que se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años. El objetivo es desarrollar al máximo su potencial. En cada etapa se necesitan distintos estímulos. El objetivo que persigue la estimulación no es acelerar el desarrollo sino motivar el potencial de cada niño, pidiéndolo que se enfrente a nuevos retos y actividades que ayuden a incrementar su autoestima. En la actualidad se conoce más acerca de lo importante que son para un ser humano los primeros años de vida y también sabemos que la motivación que se recibe en esos primeros años serán la base de la evolución posterior. Por medio de la estimulación temprana se puede potenciar el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de los niños, pero es bueno que tengas en cuenta el desarrollo que cada niño en particular puede tener. Debes respetar su propia evolución para después poder iniciarlo en actividades en donde se estimule la motricidad gruesa y fina, la concentración y su lenguaje. Se debe tener presente que cada niño cuenta con un ritmo diferente que depende de la maduración del sistema nervioso. Para eso se deben comprender los parámetros, y tener presente que estos son bastante amplios y su desarrollo dependerá de diferentes factores. Cuando los especialistas conocen el patrón en general se pueden usar como guía para presentarle al bebé los estímulos y las actividades adecuadas.
La estimulación debe ser siempre una actividad positiva, no debe forzarse al pequeño a realizar ninguna actividad.

Bruner destaca que “el juego es una actividad que no tiene consecuencias frustrantes para el niño, aunque se trate de una actividad seria. Es una actividad para uno mismo y no para los otros, y por ello, es un medio excelente para poder explotar. Es más, el juego es en sí mismo un motivo de exploración”. El juego es la mejor forma de estimular al niño, es bueno que siempre que empiece a realizar una actividad no tenga hambre, ya que eso lo frustrara y lo distraerá.

“En segundo lugar- destaca- la actividad lúdica se caracteriza por una pérdida de vínculo entre los medios y los fines. No es que los niños no perciban los fines, ni que dejen de utilizar los medios para llegar a ello, sino que muy a menudo cambian estos fines para que encajen con medios que acaban de descubrir, o modifican estos medios para que se adapten a fines nuevos. (…) realizan estas modificaciones porque son una consecuencia directa de la misma satisfacción que proporciona el juego. De forma que éste no sólo es un medio para la explotación sino también para la invención”. El niño tiene la capacidad de no vincular el juego excesivamente con los resultados, sino que modifican aquello que están tratando de lograr, y permiten a sus fantasías que sustituyan esos objetivos. Pero si estas modificaciones no son posibles, el niño se aburre enseguida con la actividad.

“En tercer lugar, el juego no sucede al azar, o por casualidad. Al contrario, se desarrolla más bien en función de algo a lo que he llamado un escenario”. Los niños eligen o se imaginan el escenario donde van a suceder los hechos (su juego), eso los motiva para seguirlo o abandonarlo en cierto momento. Este escenario es una forma d e idealización de la vida.

“En cuarto lugar, se dice que le juego es una proyección del mundo interior y se contrapone al aprendizaje, en el que se interioriza el mundo externo hasta llegar a hacerlo parte de uno mismo. En el juego transformamos el mundo exterior de acuerdo con nuestro deseos, mientras que en el aprendizaje nos transformamos nosotros para conformaros mejor a la estructura de este mundo externo”.

“Por último, el juego proporciona placer, un gran placer. Incluso los obstáculos que con frecuencia establecemos en el juego, nos proporcionan un gran placer cuando logramos superarlos. Los obstáculos parecen necesarios, pues sin ellos el niño se aburre enseguida”. No cabe la menor duda de que el juego es un modo de socialización que prepara al niño para la adopción de papeles en la sociedad adulta, por ello se debe lo debe fomentar como un recurso de diversión y aprendizaje y no de competitividad, para evitar resultados no esperados en un futuro, teniendo en cuenta que se considera al juego como una herramienta terapéutica para el niño, no solo de manera individual sino también con otros niños. Un tiempo diario dedicado al juego es lo que proporciona una mejor interacción con otros, aumenta su inteligencia, mantiene la salud mental, y no se lo priva de ejercer acción.

Es muy interesante destacar que después de analizar lo mencionado anteriormente por Bruner, el juego o la actividad lúdica, permite que el niño y luego adulto, pueda resolver dificultades que se le van presentado en el mismo, lo que hace que tenga que pensar para poder resolverlo, de esta manera está aprendiendo a través de la perseverancia y de la experiencia. Es lógico que existan niños que no quieran terminar el juego porque no le es fácil resolverlo o se sienten frustrados al no poder avanzar. Es allí donde el adulto debe interceder para proporcionar ayuda y evitar que éste quiera abandonar su objetivo. Estos aprendizajes que se logran resolviendo algo tan simple y divertido como parece ser un “juego”, llevan a que el niño evolucione como persona pensante en todos los aspectos de la vida, y trate de resolver sus conflictos de la misma manera que lo puede hacer a través de lo lúdico.


.::vero::.

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