Para desarrollar estos contenidos sobre aprendizaje, consultamos a Jerome Bruner, fundador y director del primer centro de Psicología Cognitiva. Desde el principio le interesaron los estudios sobre la percepción, con Postman y otros, contribuye a poner de manifiesto la importancia de factores personales y sociales en el proceso perceptivo. Las necesidades y los valores que el sujeto tiene en el momento de percibir determinan en parte la percepción misma. Estos trabajos provocan una renovación en la psicología americana que se extiende más allá de la llamada “experimental” y afecta a la misma psicología social. Él va más allá de los clásicos estudios de la percepción y se ocupa de comprender como percibimos las personas. La obra de Piaget y su creciente interés por los problemas del pensamiento y su desarrollo, llevan a Bruner a ocuparse de la educación. De esta manera contribuye a difundir la importancia que las estructuras cognitivas del niño tienen en el proceso educativo. Pero también insiste en la importancia de la instrucción, e la forma en que el maestro presenta al niño aquello que debe aprender y del aprendizaje como proceso que pueda acelerar ese mismo desarrollo cognitivo. Bruner trabaja con el concepto de:
-Percepción: Inicia el diálogo con Piaget. Ambos ven la relación que existe entre percepción y pensamiento. Para Bruner la percepción es un acto de categorización, un modo de reducir la variabilidad de los estímulos o de sus presentaciones en contextos distintos. Por ejemplo cuando identificamos un objeto como “redondo”, de color “naranja”, etc., estamos realizando sucesivos actos de categorización que nos permitirán identificarlo como una fruta determinada: la naranja. Todo proceso de pensamiento tendría su punto de partida en estos actos perceptivos, en lo que evidentemente la definición de lo que es un objeto no viene dada únicamente por sus características físicas objetivas, sino que el sujeto pone en sí mismo las estructuras en función de las cuales se analizan dichas propiedades. Para Piaget los términos categoría e identidad tiene connotaciones distintas que en Bruner. La categorización para él, es fruto de la operación de clasificar, que a su vez supone una lógica de clases, es decir, en los adultos cuando perciben estarían haciendo referencia a conceptos ya elaborados, expresados en el lenguaje, y que presuponen este desarrollo lógico. Con el concepto de identidad, para Piaget se trata de una operación bien definida, mientras Bruner se refiere a un proceso de identificación, que tiene más bien relación con la identidad cualitativa, previa a la identidad que permite al niño conservar cantidades que son directamente perceptibles y que, por tanto han de ser construidas. El problema perceptivo se prolonga en la polémica sobre el desarrollo cognitivo en general.
-Desarrollo cognitivo: Los trabajos de Bruner se centran en una pieza fundamental de la teoría de Piaget, la conservación, y exploran aspectos como la influencia de la percepción, del lenguaje, del medio cultural, de la escolarización, etc., en el desarrollo de la misma. Una idea que guía los distintos estudios es la posibilidad de “aprender/enseñar” el concepto mismo de conservación. Y la conclusión a la que llega es que sí, que es posible acelerar dicho desarrollo, que tanto la percepción como el lenguaje juegan un papel decisivo en ello. Elabora para ello su teoría de la presentación según 3 códigos distintos:
*Enectiva: determinada por una determinada acción habitual
*Icónica: mediante una imagen
*Simbólica: mediante un esquema abstracto, que puede ser el lenguaje o cualquier otro sistema simbólico estructurado.
Estos niveles no se integran unos con otros a medida que crece el niño, sino que son independientes. El pensamiento maduro comparte con el lenguaje características tales como la productividad, la flexibilidad, la transformabilidad. De hecho tal pensamiento maduro se expresa a través del lenguaje, es pensamiento verbalizado. En este caso el lenguaje sería una especie de instrumento amplificador del pensamiento, pero no esencial para el desarrollo del mismo. El lenguaje madura antes que el pensamiento, pero para Bruner hay un conflicto en el doble papel que no se resuelve con el recurso de la cultura, el dice que la utilización del mismo como instrumento de pensamiento, es algo que se aprende en la escuela. Dice que parte del contradictorio papel del lenguaje viene determinado por la identificación establecida, entre factores socio-culturales y lenguaje. Se reintroducen así, los factores sociales en el proceso del desarrollo cognitivo. Bruner afirma que los problemas que le hombre debe resolver, y que de verdad importan, no son problemas individuales. El dominio de la técnica y de la ciencia, la transmisión del conocimiento, son problemas sociales. La producción de saber está íntimamente ligada a la reproducción de este mismo saber.
-La educación: En numerosos escritos de Piaget y de otros autores se reproduce la ya famosa frase de Bruner “se puede enseñar cualquier materia a cualquier niño en cualquier edad si se hace en forma honesta” (Bruner, 1960, p.3). Pero esta frase retirada de su contexto puede llegar a tener diferentes interpretaciones. Lo que quería significar Bruner con esta frase es que la disposición del niño para aprender no es idéntica en los diferentes momentos del desarrollo, pero, a lo largo de todo él, hay una capacidad de aprender que puede movilizarse si se aborda la enseñanza desde el conocimiento de esas etapas y de sus características. A ello se refiere cuando habla de un “modo honesto de enseñar”. Según Bruner se aprenderían cosas más complejas en la medida en que las estructuras intelectuales implícitas en cada nivel de desarrollo fueran más complejas, pero la adquisición, transformación y evaluación del conocimiento propio, sería característico de todos lo niveles. Es muy consciente que por muy importante que el proceso de escolarización haya llegado a ser en nuestra cultura occidental actual, la educación se refiere a toda transmisión de conocimiento de los sujetos más expertos y, por supuesto, a las complejas interacciones entre adulto y niño que tienen lugar antes, después y en ausencia de cualquier tipo de escuela. Para él la cultura es un poderoso instrumento que modela y amplía las capacidades cognitivas del hombre, en el mismo sentido en que los utensillos y herramientas extienden y modifican las habilidades y capacidades de éste para transformar el mundo físico. Bruner define como “andamiajes” las conductas de los adultos destinados a posibilitar la realización de conductas, por parte del niño que estarían más allá de sus capacidades individuales, consideradas de modo aislado. Para Vygotsky el aprendizaje tiene como objetivo promover al niño al nivel intelectual de aquellos que le rodean, y pone de manifiesto el carácter eminentemente social de nuestra naturaleza que permite tal aprendizaje. Bruner utiliza esta noción de andamiaje precisamente para referirse a esa estructuración que los adultos hacen de las tareas para facilitar el aprendizaje de los más jóvenes. Hay tres situaciones típicas estudiadas por Bruner. Una es “Como enseñar” a niños de 3 a 5 años a construir una pirámide con bloques de madera (Wood, Roos y Bruner, 1976). El segundo tiene que ver con la “lectura de los libros”, por arte del adulto, a niños que comienzan a emitir sus primeras palabras y en los que la lectura se reduce a una sistemática observación de los dibujos tratando de identificarlos por sus nombres (Ninio y Bruner, 1978). El último se centra en las primeas interacciones sociales que logran la estructura del juego, con intercambio de papeles (Ratner y Bruner, 1978). Los dos últimos se insertan en estudios más amplios sobre la adquisición del lenguaje y en los que Bruner trata de mostrar la continuidad funcional entre la comunicación pre-lingüística y la propiamente lingüística. En cualquier caso la pregunta sería ¿qué hace el adulto en tales situaciones?:
- Realiza la tarea él mismo, teniendo cuidado en no resaltar en distintas partes.
- Induce al niño para que pueda realizarlo él mismo.
- Reduce la complejidad de aquello que el niño ha de hacer ara completar la tarea. Este “andamiaje” consiste en aceptar solo aquello que el niño es capaz de hacer, “rellenando” el adulto el resto de la tarea.
- Dominada una parte de la tarea, el adulto anima al niño a iniciar otra orden superior, sin que caiga el aburrimiento.
- Sólo cuando la tarea ha sido dominada de esta forma entra en juego la “instrucción” como tal: la separación de lenguaje y de acción, la incorporación del conocimiento adquirido a conocimiento verbalizado.
- A partir de ahora es posible el “discurso entre maestro y discípulo, el intercambio de conocimientos nuevos que van más allá de la tarea dominada, pero que es posible gracias a estos conocimientos que son compartidos por ambos, y que han sido proporcionados por la tarea misma. Este intercambio de conocimientos, de interpretaciones puede llevar al alumno a hacer preguntas al adulto buscando una información que el éste no poseía.
Estos conceptos que presenta Bruner, nos dan la pauta para trabajar con la percepción y el aprendizaje del niño principalmente, saber cómo trasmitir conocimientos y que existen tareas y pasos fundamentales a seguir en el momento de que interactúen con la información y que puedan adquirirla.
.::vero::.
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